IURE
TEORÍA POLÍTICA I
TEORÍA POLÍTICA II
DERECHO CIVIL II "BIENES, DERECHOS REALES Y SUCESIONES"
DERECHO CONSTITUCIONAL II
METODOLOGÍA JURÍDICA
SEMINARIO DE TRABAJO RECEPCIONAL
ASPECTO AXIOLÓGICO DE LA SEGUNDA VUELTA ELECTORAL
DOSSIER TOMÁS DE AQUINO
FILOSOFÍA
FILOSOFÍA

CONTENIDO

UNIDAD 1: “CONCEPTUALIZACIÓN Y SURGIMIENTO DE LA FILOSOFÍA”

1. Etimología del vocablo filosofía
2. Concepto de filosofía
3. Orígenes de la filosofía
4. La filosofía de las grandes civilizaciones de la antigüedad

UNIDAD 2: “NOTAS FUNDAMENTALES DE LOS CONOCIMIENTOS FILOSÓFICOS”

1. Filosofía y ciencia
2. Filosofía y arte
3. Filosofía y religión
4. La problemática filosófica
5. Clasificación de las disciplinas filosóficas

UNIDAD 3: “EL ÁMBITO DE LA FILOSOFÍA”

1. La metafísica
2. La gnoseología
3. La axiología
4. La estética
5. La antropología filosófica
6. La ética

UNIDAD 4: “CONSIDERACIONES GENERALES DE ALGUNAS CORRIENTES FILOSÓFICAS”

1. Positivismo
2. Existencialismo
3. Materialismo
4. Fenomenismo
5. Idealismo
6. Pragmatismo
7. Empirismo
8. Racionalismo
9. Realismo

UNIDAD 5: “LÓGICA”

1. Etimología. Concepto de lógica
2. Utilidad de la lógica
3. Principios lógicos
4. Tipos de lógica
4.1. Lógica formal
4.1.1 Concepto
4.1.2 Juicio
4.1.3 Raciocinio. Inducción, deducción, silogismo, falacias, sofismas.
4.2. Lógica material
4.2.1. Formas metódicas de las ciencias
4.3. Lógica crítica
4.3.1. La verdad y sus criterios
4.4. Lógica simbólica





UNIDAD 1: “CONCEPTUALIZACIÓN Y SURGIMIENTO DE LA FILOSOFÍA”

ETIMOLOGÍA DEL VOCABLO FILOSOFÍA

La palabra filosofía tiene dos acepciones, una etimológica proveniente del griego, a saber: filos que significa amor o amante de, y sophia que es sabiduría.

Hasta antes del matemático, astrónomo y filósofo Pitágoras, se les llamaban “sabios”, sin embargo éste en un arranque de humildad se autodenomina un “amante de la sabiduría”, siendo a partir de ese momento que toma ese nombre el estudio de la naturaleza tal y como se le concebía en aquellos años.


CONCEPTO DE FILOSOFÍA

La filosofía es orientación humana dentro de los huidizos horizontes de la inteligencia y de la experiencia de la vida. Filosofar es algo así como el constante respirar del alma: una respiración que, en su inhalar y exhalar, se halla en incesante intercambio con lo que al hombre le rodea. La filosofía señala hacia el espíritu, que - como un viento extraño- lleva al hombre hasta confines muy lejanos de los límites de su existencia enmarcada, y que, en esta búsqueda humana de puntos definitivos de orientación, hace que el hombre sea un ser verdaderamente espiritual.

Ocuparse de la filosofía es le síntoma más significativo de que el hombre esta viviendo su ser de hombre: el hombre mismo, desde los horizontes de sus posibilidades, pregunta acerca de sí mismo. En su filosofar, vive a impulsos de la sospecha oculta, pero nunca oprimida por completo, de que existe un última respuesta, de que las líneas de sus peregrinaciones filosóficas han de encontrar una convergencia.

La filosofía estudia las causas supremas de todas las cosas, es decir, los fundamentos últimos de la realidad entera. Es, además, un conocimiento científico, y, por lo tanto, debe contener el rigor característico de la ciencia.


ORÍGENES DE LA FILOSOFÍA


Los filósofos presocráticos

En el siglo VII antes de Jesucristo, nace el primer filósofo griego: Tales de Mileto. Él y los siguientes filósofos jónicos (Anaximandro y Anaximenes) tratan de expresar cuál es el arjé, o constitutivo fundamental del Universo. También sobresalen las teorías de Pitágoras, llenas de misticismo y de Matemáticas; la de Heráclito, el filósofo del devenir, y la de su opositor, Parménides, que elucubra la primera teoría del ser, y por lo cual se le considera como el iniciador de la Metafísica.

Anaxágoras (siglo V a. C.) esboza una teoría sobre el nous, espíritu divino; en cambio, Demócrito y Empédocles insisten en el materialismo. Por otro lado, los sofistas (Parménides, Calicles, Gorgias) hacen gala de su aptitud dialéctica, y plantean el relativismo como postura filosófica. Sócrates será el enemigo más temible de dicha postura. Con esto queda iniciado el movimiento filosófico de Atenas, que culmina en los siglos V y IV.


El apogeo griego

Sócrates, Platón y Aristóteles formaron el triunvirato de los grandes filósofos griegos. El primero, con su método "mayéutico" y su teoría del concepto; el segundo con su teoría, de las Ideas, y su estilo literario; y el tercero con la estructuración de las principales ramas filosóficas, como Lógica, Metafísica, Ética, Psicología racional, y Política; todos ellos elevaron la Filosofía a un rango de primer orden.

De aquí en adelante, todos los filósofos se hacen acreedores de las aportaciones de estos genios. En ciertos autores es clara la influencia de Platón o de Aristóteles. La Edad Media, por ejemplo, será una lucha a favor de uno o de otro autor; el platonismo tuvo primacía en los primeros siglos del cristianismo; sólo después del siglo X fue redescubierto Aristóteles.



La filosofía cristiana medieval

Sobresale San Agustín, en el siglo V, con su teoría de la iluminación, y la aplicación de la teoría platónica al cristianismo. En el siglo XIII, Santo Tomás de Aquino sintetiza a Aristóteles con el cristianismo. Los dos autores forman el núcleo de la Filosofía cristiana en sus respectivos siglos.

La escolástica tuvo su época de decadencia. Se mencionan principalmente dos autores: Duns Escoto y Guillermo de Ockam. El primero es el "Doctor sutil", y el segundo cae en un fideísmo y en un nominalismo, por todos conceptos criticables.


La filosofía racionalista

En la Época Moderna, sobresale el racionalismo de Descartes, prolongado luego con Malebranche (ocasionalismo), Espinoza (panteísmo) y Leibniz (teoría de las monadas). Estamos en los siglos XVII y XVIII. La atención quedará centrada en las disputas filosóficas de la corriente empirista contra la racionalista.

La filosofía empirista

En Inglaterra en donde principalmente florece el empirismo. Francis Bacon primero, Locke después, Berkeley y Hume, con sus famosas críticas contra el principio de la causalidad y el concepto de sustancia, son los principales autores.

Kant y los idealistas germanos

Como un intento de síntesis entre el racionalismo y el empirismo, está la teoría de Kant, en el siglo XVIII. A su genio le siguieron los tres idealistas germanos mas importantes: Fichte (idealismo subjetivo), Schelling (idealismo objetivo), y Hegel (idealismo absoluto). Estos autores representan la cumbre de la especulación filosófica. El análisis, la profundidad, la complejidad de expresión, y el espíritu sistemático son las características propias del genio germano idealista.

Los filósofos del siglo XIX

Primeramente hay que mencionar, en el siglo XIX, a los dos grandes críticos de Hegel, que son Kierkegaard (precursor del existencialismo) y Marx (con su materialismo dialéctico). Enseguida está otra pareja: Nietzche (teoría del superhombre) y Shopenhauer (con su pesimismo absoluto). Comte, con su doctrina positivista, completará el cuadro de estos filósofos.

Los filósofos del siglo XX

En primer lugar, está el autor que ha iluminado a la Filosofía del siglo XX: Edmundo Husserl, fundador del método fenomenológico. Enseguida, hay dos corrientes que se derivan directamente de este autor, a saber, el existencialismo y la Axiología.

Dentro de la corriente axiológica, se encuentra Scheler. Por su parte , el existencialismo cuenta con cuatro autores principales; dos son alemanes: Heidegger y Jaspers; dos son franceses: Sartre y Marcel. Heidegger insiste en que su tema no es tanto el hombre, sino el ser en general. Jaspers es famoso por su concepto de la trascendencia (Dios). Sartre es un franco antiteísta, y su existencialismo queda definido como un pensamiento que asume todas las consecuencias de la negación de Dios. En cambio, Gabriel Marcel es un filósofo católico, que ha logrado profundos análisis de las situaciones humanas, que aparecen e íntima concordancia con las verdades cristianas.


LA FILOSOFÍA DE LAS GRANDES CIVILIZACIONES DE LA ANTIGÜEDAD

Como es bien conocido, los primeros grandes filósofos fueron griegos, debido principalmente a su estructura político – social y económica que preponderaba entre los años 600 y 384 a. C con la muerte del último gran exponente de la filosofía antigua.

Gran parte de los filósofos posteriores a los grandes pensadores griegos (Sócrates, Platón y Aristóteles) tomaron sus aportaciones para, a partir de ellas, construir un nuevo conocimiento; por ejemplo, Santo Tomás de Aquino, cumbre del pensamiento medieval, utilizó de Aristóteles el vocabulario técnico y su realismo, y de Platón el la intuición de la participación, de tal manera que al cúmulo de conocimientos vertidos por este padre de la teología, se le conoce como corriente “aristotélico – tomista”, de igual forma que la de San Agustín, otro de los llamados Padres de la Iglesia, está fundamentada en las enseñanzas socráticas.

Investigación: Redacte un ensayo breve sobre la organización política, social y económica de la Grecia antigua.

Si bien Grecia es considerada por muchos como la cuna de la filosofía y de los grandes filósofos, el Oriente nos presenta nombres célebres: Zoroastro en Persia, Buda en la India, Confucio en China... y muchos otros.

Muchos autores hacen vivir a Zoroastro, como a Fu-hi o Vyasa, 2500 años aC, y aún mucho antes. Pero hay muchas razones para creer, con Anquetil-Duperron, que no vivió antes del s. VII anterior a nuestra era y con Monseñor de Harlez y Darmesteter que su reforma religiosa la tomó en gran parte de los judíos. ¿No es en esa misma época cuando Confucio y Buda hacen también sus reformas en China y en la India? Coincidencia con la cautividad judía en Babilonia, coincidencia que es digna de notarse.

Sea lo que fuere de la influencia judía sobre los filósofos de oriente, lo cierto es que estos son más bien reformadores religiosos que pensadores independientes. Unos, como Zoroastro y Confucio, se apoyan en tradiciones antiguas para dar una forma a los libros sagrados; y si otros, como Buda, quieren ser independientes de estos y aún contradecirlos, no llegan a lograrlo enteramente. Su finalidad común es siempre religiosa, atiende al más allá, y el conjunto de sus doctrinas es más moral que metafísico.

Sin embargo, en sus hombres hay un esfuerzo de pensamiento personal más acentuado que en la fase precedente: es un paso más hacia la filosofía racional y la libre investigación de la verdad filosófica.

1. En la India

El pensamiento védico, después de Vyasa

El pensamiento védico, después de Vyasa, comienza por libres meditaciones en prosa o en verso: los Upanishadas son pequeños tratados de filosofía religiosa que llegan a más de 200. Muchos se remontan a una “época que se extiende desde la inmigración al valle del Ganges, esto es, desde el año 1000 u 800 hasta el año 500 aC”.

Tres ideas dominan este lirismo metafísico: la de un yo consciente, el atman; la del dios total, el paramatman; la identidad del yo y el ser divino. Todavía no se niega el mundo exterior.

He aquí el monoteísmo espiritualista. Pero, en un país domina una autoridad doctrinal, no tarda en delinearse una triple corriente de ideas: una conforme a los libros que se consideran sagrados, una segunda más o menos separatista e independiente y una tercera heterodoxa y contradictoria. Esto fue lo fue lo que ocurrió con los Vedas de la India.


La mimansa de Jaimini y el Vedanta de Badarayana

La Mimansa de Jaimini y el Vedanta de Badarayana. Estas dos escuelas representan la enseñanza ortodoxa de la filosofía hindú. La primera es sobre todo una escuela de la dialéctica en su forma y de moral en su fondo. Jaimini, según Colebrooke, “enseña el arte de razonar con la intención explícita de facilitar la interpretación de los Vedas” y por ahí de conocer los deberes morales del hombre. La segunda concede mayor importancia a las cuestiones especulativas y llena así las lagunas de la primera.

De allí, en el Vedanta, todo un sistema de filosofía que se puede considerar como la doctrina brahmanismo.

Brahma es el ser único e infinito, nada existe fuera se él, porque lo infinito no puede ser el principio de lo finito y de lo imperfecto. Es pues una ilusión, un sueño, creer que hay seres distintos entre sí o distintos de Brahma.

En efecto, los seres de este mundo no son sino evoluciones y emanaciones de Brahma sucesivamente activo y pasivo, causa y efecto de los mil cambios que hieren nuestras miradas. La evolución va de lo más perfecto a lo menos perfecto, de lo indeterminado a lo determinado, es decir, de lo etéreo a lo luminoso, a lo aéreo, a lo líquido, a lo sólido: la involución o el retorno en el seno de Brahma se realiza en un orden inverso.

El alma del hombre o el atman es una parte de Brahma: unida inmediatamente a un cuerpo sutil y por él a este cuerpo de barro que la oprime, está llena de ilusiones que la contrarían en la contemplación de la verdad. Por lo demás, no es libre, pues es Brahma quien hace en ella todas sus operaciones: sin embargo el pecado le es imputable, porque Brahma no obra en ella y por ella, sino por las disposiciones que ella ha contraído en una vida anterior.

Su fin consiste pues en separarse de este cuerpo para reunirse con Brahma: en él está la dicha así como la inmortalidad. Nuestro deber aquí abajo será, por lo tanto, preparar esa unión por la contemplación mística de la inmutable e idéntica sustancia de Brahma: De allí la más rigurosa necesidad de la meditación y de las penitencias corporales. Llegado a la unión mística, el hombre puede gozar de esta vida de un estado de quietud exento de ignorancia, de pecado y de ansia: En Brahma, atman superior, no hay nada de eso.

La muerte, que es una liberación y que completa la identificación con Brahma, es proporcionada al grado de ascetismo observado durante la vida: Si ciertas almas pierden al morir su esencia individual y son perfectamente absorbidas en la sustancia divina, otras permanecen unidas al cuerpo sutil que las encadena; otras, en fin, permanecen sometidas a las leyes de la metempsicosis y recomienzan su prueba en otros cuerpos. Esto es el samsara o transmigración de las almas.

Tal vez la filosofía conforme a la enseñanza de los libros sagrados. Se dice que su autor, BADARAYANA, vivió hacia el s. VI, en la época prebúdica. Pero no será sino en plena edad media, cuando el vedana recibirá su forma definitiva, enseñando el monismo con ZANKARA (820) o RAMANUJA (1137), para volver al teísmo con MADHVA (1726).

Gotama, Kanada, Kadila y Pantadjali

Gotama, Kanada, Kapila y Pantandjali son los cuatro representantes de la filosofía independiente de la India: Cada uno de ellos formó un sistema particular.
La escuela Nyaya o de razonamiento es una filosofía lógico psíquica. En una serie de aforismos, GOTAMA trata primeramente de determinar las leyes del pensamiento necesarias para la investigación de la verdad y las reduce a 16 categorías. La principal es la prueba o silogismo hindú que se compone de cinco miembros: la preposición, la razón, el ejemplo, la aplicación y la conclusión:

1ª Esta montaña está ardiendo
2ª Porque humea
3ª Lo que humea quema, como el fuego de la cocina
4ª Consecuentemente la montaña está humeante;
5ª Luego quema

Como se ve, el silogismo hindú no es la perfección de Aristóteles. A juicio de Barthelemy- Saint Hilaire, “el Nyaya y el Organon son tan distintos entre si como el Ganges es distinto del Eurotas”. En cuanto a la doctrina, Gotama es espiritualista: Para él, el alma es distinta del cuerpo. Pero ¿es distinta de Dios? No, porque la pequeña alma es infinita, e idéntica con el principio cósmico de las cosas.

La escuela Vayzeshika, o de individualidad, tiene por objeto explicar la naturaleza de los seres: es una escuela atomística. Kanada reduce, en efecto, los principios de distinción de los seres a seis categorías: la sustancia, la cualidad o el accidente, la acción, lo común, lo propio y la relación de inherencia. Ahora bien, la sustancia es un compuesto de átomos sin tamaño. Sin embargo, estos átomos vienen de Dios que los ha producido y uno de ellos es un alma espiritual: Kanada no es un ateo como lo será el poeta del atomismo, Lucrecio: es francamente espiritualista.

La escuela de Kapila, al contrario es materialista y atea: le da el nombre de samkhya, que en sánscrito significa número, sin duda porque hace ella la enumeración de los principios de las cosas. Estos principios son 25: el primero la prakriti o naturaleza material, produce otras 23, a saber, la inteligencia, la conciencia, cinco elementos, cinco cuerpos y once órganos. El 25 o el Purusha es el espíritu que no produce nada, pero contempla y dirige la naturaleza. El espíritu es un principio eterno e increado como la prakriti: es el dualismo unido al naturalismo. Se le podría agregar el racionalismo; para liberar al espíritu de la materia y de las continuas migraciones, Kapila pidió una ciencia perfectísima de la naturaleza y de todos sus principios, una ciencia que por lo tanto no es una ociosa contemplación.

El sistema Yoga se ocupa ante todo de las relaciones del alma y Dios y las explica por el misticismo. Dios es el ser único, el alma infinita; el fin del hombre consiste en liberarse de las cosas de este mundo y así unirse al alma universal. A esto se llega por la contemplación extática más que por la ciencia, por las prácticas de devoción más que por las obras, y el yoguismo es un tejido de supersticiones. Pantandjali es el fundador de las escuelas de Gimnosofistas hindúes –bien conocidas de los griegos-, que se abstenían de la carne por entregarse a la contemplación de la naturaleza.

En resumen Gotama es el Aristóteles de la India, Kanada es el precursor de los atomistas, Pantandjali el del misticismo alejandrino y Kapila puede ser considerado como el padre de los materialistas y de los ateos agnósticos de todos los tiempos. A partir del idealismo subjetivo que el sistema del Vedana considera como la ciencia soberana, el pensamiento hindú había descendido por etapas hasta el ateísmo de Samkhya, para llegar una segunda vez al teísmo con los Yoguis.


Buda

Los cuatro sistemas que preceden son más o menos independientes de los Vedas: Se les opone el budismo y mina por la base del Brahmanismo.


Su autor, Siddhartha Gautama, nació hacia el s. VI (557 o 563) antes de la era cristiana. Hijo de un rey de Bengala, pertenecía a la casta de los guerreros y a la tribu de los Zakyas.


A los 29 años les dejó a sus tres mujeres el palacio real y se retiró a la soledad: de ahí su nombre de Zakya-Muni o el solitario de los Zakyas. Instruido por los brahmanes, rechazó su doctrina, reflexionó y se convirtió en Buda, esto es, el iluminado, el sabio. Comenzando entonces a predicar extendió su doctrina en la India entera y hasta en la isla de Ceilán: sus predicaciones duraron 45 años... no se sabe sino de las circunstancias fabulosas de su muerte hacia el año de 480. Por lo demás, una leyenda, siempre embellecida, no cesa de apoderarse de su vida, en el curso de los siglos. Ciertos rasgos, como su alumbramiento virginal, su presentación en el templo, en el que un anciano predice su porvenir... son un evidente plagio de la vida de Cristo.


La bibliografía búdica es riquísima: la tripitaka o Triple Canastillo puede ser considerado como la Biblia búdica en lengua sánscrita.



El budismo primitivo es una moral sin dogmas.

Si acaso hay ahí dogma, es un tejido de errores. El ateísmo, el idealismo, la mentempsicosis y el nihilismo se dan allí la mano. –No parece dudoso que el budismo primitivo descanse sobre el positivismo y el agnosticismo y consecuentemente sobre el ateísmo. Los que lo han negado han confundido la enseñanza de Buda con la de una escuela teísta que no surgió antes del s. X y que por acomodar el budismo al genio chino, proclama la existencia de Adhibuda o Dios supremo. En cuento a Zakya-Muni, no habla jamás de la divinidad: todo su sistema es la ignorancia absoluta e implícitamente la negación del Dios supremo de los Brahmanes; la escuela más antigua del Budismo es atea, su doctrina viene a formar digna pareja con el sistema Samkhya.- pero a diferencia de Kapila, Buda no admite sustancia estable: la naturaleza no es más que una serie de construcciones y de reconstrucciones: “Las criaturas, dice él, no existen...y la sensación, la idea, aún las concepciones, o Baghavat son ilusión”, desembocando así en una igual negación del objeto y del sujeto.- Hay sin embargo un punto común entre el Brahmanismo y el Budismo: la teoría de las transmigraciones sucesivas.

Al salir del palacio real, Siddartha se impresionó al ver sucesivamente a un viejo, a un enfermo y un muerto. Le pareció entonces la vida como un sufrimiento a consecuencia de existencias anteriores: es menester liberarse de las transmigraciones futuras.- ¿el miedo? No, es la absorción en el seno de la divinidad o de la materia, que no existen: es el Nirvana, que no es una realidad , sino la extinción del principio pensante. El deseo da lugar a la existencia; es así que el mal es existir; luego se debe aniquilar todo deseo y la vida se extinguirá. Según una comparación de Buda, como se extingue la luz de una lámpara.

Sobre este dogma del pesimismo y del nirvana fundó Zakya-Muni una moral relativamente perfecta. Si la actividad es causa de las transmigraciones, se debe por lo tanto destruirla y llegar a la impasibilidad más absoluta. De aquí cinco preceptos negativos: No matar a nadie, No robar, No cometer ninguna impureza, No mentir, No beber nada que pueda embriagar.

Otros seis preceptos positivos son la manifestación de los progresos del Buda:

La limosna
La virtud
La paciencia
La aplicación
La contemplación
La sabiduría

Estos preceptos se observan cuando se posee la ciencia perfecta de la doctrina universal del nirvana y de la causa de nuestras transmigraciones.

Esta moral hizo numerosos adeptos, sobretodo a causa de su “ductilidad” social. El brahmanismo atenía enérgicamente la distinción de cuatro castas: Zakya-Muni invitó a todo el mundo sin distinción a la ciencia del Buda; los comerciantes y los esclavos o Sudras mismos pueden llegar a ser Bonzos; pueden también ser salvados mediante su afiliación a los Bonzos. Por lo cual el budismo había invadido a la India entera en el s. III. Conocida es la civilización que ha producido. La moral búdica, sin Dios y sin carácter obligatorio ignora toda una parte de preceptos de la actividad humana. Si a esto se agrega que proclama la santidad del suicidio, difícil es comprender la pretensión de los budófilos modernos que la igualan y aún la prefieren a la moral cristiana.
¿Es recomendable el Budismo posterior? Violentamente combatido por el brahmanismo, comenzó a penetrar, en el s. II de nuestra era, en el imperio del Centro, donde Buda fue honrado bajo el nombre de Fo; en el s. VI pasó al Japón; se implantó en el Tíbet en el siglo siguiente. En fin, expulsado definitivamente de la India hacia el s. VI, se le aceptó en Mongolia y en Manchuria en el s. X.
Pero hay que observar que el Budismo no es el mismo en estos diferentes países y que en ninguna parte se asemeja al budismo primitivo: de aquí una multiplicidad de sistemas. La moral ha denegado: Buda había prohibido matar a todo animal viviente; el neo-budismo se ha gravado en el curso de los siglos con otras mil supersticiones de ese género.- Su reacción metafísica se ha acomodado también a las divinidades secundarias de cada país: aquí y allá, en China y en el Japón, por una extraña paradoja, Buda, que ignoraba a Dios, él mismo es honrado como un dios.

Verdad es sin embargo que en China y en el Japón una escuela teísta, el amidismo, restableció en la persona de Amitabha un Dios personal y proclama la inmortalidad del alma: ¿tercer retorno del pensamiento oriental a una tendencia siempre renaciente hacia la metafísica y el monoteísmo.

2. Persia

Zoroastro

Zoroastro, a veces llamado Zaratustra, fue un mensajero o Manifestación de Dios que nació en Persia (o Irán), en Alroshatene, Adhirbayjan, unos 1000 años antes de Cristo. Él es el fundador de la religión llamada "Zoroastrianismo". De acuerdo con las leyendas zoroastrianas nació de una madre virgen de 15 años de edad.
Aún en su tierna edad, Zoroastro mostraba sabiduría extraordinaria en su conversación y en su manera de ser. Su vida fue salvada milagrosamente muchas veces de los enemigos que trataban de martirizarlo a fin de que no llegara a la madurez y no cumpliera su Misión Divina.

A los 15 años de edad, Zoroastro realizó valiosas obras religiosas y llegó a ser conocido por su gran bondad hacia los pobres y hacia los animales.
Los príncipes rehusaron darle apoyo o protección y lo encarcelaron porque su nuevo Mensaje perturbaba la tradición. No obstante, Zoroastro persistía en el cumplimiento de su misión. Efectuaba curaciones y milagros y enseñaba constantemente sus nuevas instrucciones espirituales y científicas para la guía y educación de la gente.

La influencia de la religión Zoroastriana se esparció hasta Grecia y Roma. Pitágoras se interesó en esta Fe y estudió con un sacerdote zoroastriano llamado Gobyras. Platón quiso visitar Persia para estudiar con los zoroastrianos
Las Escrituras Sagradas del Zoroastrianismo se llaman "Zend-Avesta", lo cual significa "Comentario sobre el Conocimiento".

He aquí el famoso axioma de la religión Zoroastriana. "Pensamientos puros, palabras puras y obras puras".

Otros pensamientos son:

"No déis rienda suelta a la cólera; pues cuando el hombre se entrega a la cólera, olvida su deber y las buenas obras".

"La más grande de todas las buenas obras es estar agradecido en el mundo y desear felicidad para todos".

"No temáis a la muerte que es una realidad; temed sólo a no haber vivido suficientemente bien".

Zoroastro dio tres mandamientos: hablar la verdad, cumplir con las promesas que uno hace y mantenerse libre de deudas.

A la edad de 77 años. Zoroastro fue martirizado por un hombre que le mató mientras él estaba orando frente al fuego sagrado (símbolo de la Divinidad) en el Templo. Las profecías de la Religión Zoroastriana anunciaron que, después de mil años aparecería un Salvador o Mesías. Se entiende que esto se refiere a Jesucristo. Es notable que previeron el nacimiento de un "Rey de los Judíos", envuelto en pañales en un pesebre. Los Reyes Magos que siguieron la estrella hasta Belén eras zoroastrianos y los primeros en reconocer a Jesús. Ellos conocían la astronomía y tenían la creencia de que un nuevo astro aparecería cada vez que Dios enviara a la tierra un nuevo Mensajero Divino.

Además, Zoroastro profetizó que en un futuro lejano, el Espíritu de Dios se manifestaría otra vez en un Mesías que aparecería en Persia, el país donde Zoroastro mismo había nacido. Dijo que llegaría el tiempo en que se levantaría de la raza persa el "Shah Bahram", el Prometido Señor, el Salvador del mundo, el Gran Hacedor de la Paz y en cuya época el bien triunfaría sobre el mal, se disiparían las tinieblas y vendría una era culminante del reinado de la luz, beatitud y reconciliación.



3. China

Lao Tse

Lao Tsé nació hacia el año 600 (¿570-490?) aC habiendo llegando a ser archivista de los emperadores Tseheu renunció a su cargo para dedicarse a la meditación en la soledad. Pero se dice que la abandonó al fin para viajar, y la leyenda representa al “viejo filósofo” montado sobre un buey negro y dirigiéndose hacia el occidente. Durante éste viaje, del que no volvió jamás, ¿conoció a los judíos y a buda? Esta es una hipótesis admisible.

Su doctrina, expuesta en el Tao-Teh-King, “libro del Camino o Razón suprema”, se reduce a los siguientes puntos:

Tao (camino, razón) es el primer principio, la razón suprema: ser eterno, indeterminado, imperecedero. “Ignoro su nombre, dice, pero lo designo con la palabra Tao”. Admitiría también en el Tao cierta trinidad, llamada San-Thsing (los tres puros), compuesta de dos personas sin nombre y Lao Tsé.

Por otra parte, él, altera su idea de la divinidad en la explicación que da en el proceso de las cosas. El Tao produce al Uno, pasando del no-ser al ser. El Uno produce Dos dividiéndose en principio masculino Yang y femenino Yin. Dos produce Tres, “el Yin-Yang”, y Tres produce la universalidad de los seres. Pero “el Tao existe en todo el universo: lo penetra con su existencia como los riachuelos y los torrentes de los valles se vierten en los ríos y los océanos”.

Sin duda, el alma es inmaterial, pero, como todos los seres, está en movimiento continuo, los seres se suceden unos a otros, aparecen y desaparecen alternativamente: cada uno retorna a su principio, es decir vuelve a la inmovilidad absoluta.

En resumen, la evolución panteísta en el orden real y la inmovilidad en el orden moral: tal es la doctrina de Lao-Tsé, mas especulativa que práctica. Lao-tsé es el metafísico de China.


Confucio

Nació hacia la mitad del siglo VI a. C. (551-479). Después de la muerte de su madre, a la edad de 24 años, se retira a la soledad durante tres años. En ella concibe su plan de reforma religiosa y el deseo de revivir las antiguas máximas. Con este objeto, revive los King o libros sagrados de los Chinos y compone otros tres: El Grande Estudio (Tohio), El Invariable Medio y Los Coloquios Filosóficos; con el Meng-tsé (o diálogos de Confucio) recopilados por uno de sus discípulos Mencio (372-280), forman los cuatro libros clásicos de China.

La Filosofía de Confucio en una Filosofía moral. “generalmente adoptad en los tiempos antiguos – dice él mismo- (ella) se reduce a la observancia de tres leyes fundamentales –entre los soberanos y los súbditos- entre los padres y los hijos- entre el marido y la mujer; y a la práctica exacta de las cinco virtudes capitales... la humanidad, la justicia, la conformidad con los ritos prescritos, la probidad y la sinceridad”. En esta sabiduría totalmente prácticas se encuentran las notables máximas. “lo perfecto es el principio y el fin de todos lo seres; sin lo perfecto los seres no serían” “el gran hombre es aquél que no ha perdido la inocencia y el candor de su infancia”.

Pero, ¿Cuál es la base de ésta moral? Confucio habla a menudo del cielo, y es el único nombre por el cual designa a la divinidad. Pero el Cielo de Confucio ¿Es un ser personal o el conjunto de los cuerpos? No lo dice, no lo sabe: tampoco afirma la espiritualidad y la inmortalidad del alma. Por otra parte, desea un culto de reconocimiento a los genios y espíritus de los ancestros: “Dirigid vuestras oraciones a los espíritus y a los genios de lo alto y de lo bajo, del cielo y de la tierra”. Y ese culto tiene su corolario en el de los presagios, los augurios y los sinos; Confucio enseña, en términos formales, el arte de emplearlos.

En resumen, notable por algunas máximas, la moral agnóstica de Confucio, no es sino una sociología: es incompleta, manchada por la superstición y sin base dogmática.

El Neoconfucionismo

Trata de darle una moral, tan elogiada por el filosofismo del s. XVIII y que sufriría más de una transformación. El Budismo, expulsado de la India, encuentra un refugio en China. En el s. VI, su culto se había extendido por todo el imperio y hasta el Japón. De ahí el refrán chino: “En China hay tres doctrinas y una familia”; el Taoísmo, el Confucianismo y el Budismo viven ahí uno al lado del otro en una armonía perfecta.

Era natural que se buscara amalgamarlos. Es lo que intenta hacer Tschu-Hi (1130-1200) en el s. XII al reunir por una especie de eclecticismo, los elementos metafísicos de Lao-Tsé con la doctrina político-moral de Confucio.

De ahí el neo-confucionismo, que es hoy la filosofía de los letrados chinos: el ateísmo y el materialismo constituyen el fondo de esta doctrina, por eso los japoneses prefieren la de Wang Yang Ming, más espiritualista.
Crítica a la filosofía de China

La exposición sumaria que acabamos de hacer de la filosofía oriental nos permite obtener las conclusiones siguientes:

Si se entiende por filosofía la solución de los grandes problemas que interesan a la humanidad, es cierto que hay una filosofía en oriente. Se encuentra en estado espontáneo en los pueblos, a los que un instinto profundo empuja a la búsqueda de la verdad; se encuentra sobre todo, y en estado reflejo, en los reformadores de genios cuyos nombres hemos citado.

Sin duda, no es aún sino un esbozo, pero bastante completo. Solo hay un ensayo de dialéctica, de metodología y de ontología en los filósofos hindúes. Pero la filosofía objetiva proporciona ya una solución a todas las cuestiones vitales: el mundo, el alma, Dios, la moral y la sociedad.

En verdad, la soluciones están manchadas de error. La noción de creación se pierde y cede su lugar a la de la emanación. La idea de Dios se corrompe cada vez más en el politeísmo, el dualismo, el panteísmo. La noción del alma inmortal no se encuentra bien sino en la mentepsicosis. La moral, finalmente, al lado de bellas máximas que sus autores atribuyen a los ancestros, contienen muchos errores, supersticiones y abominaciones.

4. Grecia:

Dividimos a este país, cuna de los más grandes filósofos, en presocráticos, entre los que encontramos siete escuelas o corrientes:


Escuela naturalista de Jonia

El primer pensador considerado filósofo en el tiempo fue Tales de Mileto, originario de esta ciudad, en la costa jónica de Asia Menor, que vivió hacia el año 580 a.C. Tales, venerado por las generaciones posteriores como uno de los Siete Sabios de Grecia, se interesó por los fenómenos astronómicos, físicos y meteorológicos, y sus investigaciones científicas le llevaron a pensar que todos los fenómenos naturales son formas diferentes de una sustancia fundamental (una primera idea sobre el monismo) que él creía era el agua, pues pensaba que la evaporación y condensación eran procesos universales. Anaximandro, discípulo de Tales, mantenía que el primer principio a partir del cual surgen todas las cosas es una sustancia intangible, invisible e infinita que llamó apeiron (‘lo ilimitado’). Comprendió, sin embargo, que en todas las cosas se podía encontrar una sustancia no observable, por lo que su noción de lo ilimitado anticipó la noción moderna de un Universo sin límite. Esta sustancia, afirmaba, es eterna e indestructible. Debido a su movimiento continuo, las sustancias conocidas —como calor, frío, tierra, aire y fuego— evolucionan de una forma ininterrumpida generando a su vez los distintos objetos y organismos que configuran el mundo que conocemos por los sentidos. El tercer gran filósofo jonio, Anaxímenes, volvió a la suposición de Tales de que la sustancia primera es algo conocido y material, pero mantuvo que ésta es el aire en vez del agua. Creía que los cambios que experimentan los objetos se pueden explicar en términos de rarefacción y condensación del aire. De tal modo, Anaxímenes fue el primer filósofo que explicó diferencias cualitativas en términos de diferencias cuantitativas, un método fundamental en la ciencia física. En general, la escuela jónica dio el primer paso radical desde la explicación mítica de los fenómenos naturales a la exposición científica; descubrió los importantes principios científicos de la permanencia de la sustancia, la evolución natural del mundo y la reducción de calidad a cantidad.

Escuela matemática de Italia
Hacia el año 530 a.C., el filósofo Pitágoras de Samos fundó una escuela de filosofía en Crotona, en la Magna Grecia, al sur de Italia, que fue más religiosa y mística que la escuela jónica. Pretendía conciliar la antigua visión mítica del mundo con el creciente interés por la explicación científica. El sistema de filosofía resultante —que se conoció como pitagorismo— aunó las creencias éticas, sobrenaturales y matemáticas en una visión espiritual de la vida. Los pitagóricos enseñaron y practicaron un sistema de vida basado en la creencia de que el alma es prisionera del cuerpo, del cual se libera al morir y se reencarna en una forma de existencia, más elevada o no, en relación con el grado de virtud alcanzado. El principal propósito de los seres humanos tendría que ser la purificación de sus almas mediante el cultivo de virtudes intelectuales, la abstención de los placeres de los sentidos y la práctica de diversos rituales religiosos. Los pitagóricos —que descubrieron las leyes matemáticas del tono musical— dedujeron que el movimiento planetario produce una "música de las esferas" y desarrollaron una "terapia a través de la música" para lograr que la humanidad encontrara su armonía con las esferas celestes. Identificaron la ciencia con las matemáticas y mantuvieron que todas las cosas son reductibles a números y figuras geométricas. Realizaron grandes contribuciones a las matemáticas, la teoría musical y la astronomía.

La escuela de Heráclito

Heráclito de Éfeso (Jonia), continuando la búsqueda de la sustancia primigenia que iniciaron los jonios, afirmó que ésta es el fuego. Observó que el fuego produce cambios en la materia y anticipó la teoría moderna de la energía. También afirmó que todas las cosas se encuentran en un estado de flujo continuo (panta rei), que la estabilidad es una ilusión y que sólo el cambio y la ley del cambio (o logos) son reales. La doctrina del logos de Heráclito, que identificaba las leyes de la naturaleza con una mente divina, evolucionó hacia la teología panteísta del estoicismo.

Escuela idealista de Elea

En el siglo V a.C., Parménides fundó una escuela de filosofía en Elea, colonia griega en la península Itálica (Magna Grecia). Parménides adoptó una actitud opuesta a la de Heráclito en la relación entre estabilidad y cambio y mantuvo que el universo o lo que es, es decir, el ente, se puede describir como una esfera indivisible e inmutable y que toda referencia a cambio o diversidad es por sí misma contradictoria. Mantenía que nada puede ser realmente afirmado excepto "lo que es" (el ente). Zenón de Elea, discípulo de Parménides, intentó probar la unidad del ser afirmando que la creencia en la realidad de cambio, la diversidad y el movimiento lleva a paradojas lógicas. Las aporías de Zenón llegaron a ser enigmas intelectuales que filósofos y lógicos de todas las épocas posteriores han intentado resolver. El interés de los eleáticos por el problema de la consistencia racional propició el desarrollo de la ciencia de la lógica.


Escuela atomista de Abdera

Fue un paso natural el que condujo desde el pluralismo hasta el atomismo, interpretación según la cual toda materia está compuesta por partículas diminutas e indivisibles que se diferencian sólo en simples propiedades físicas como el peso, el tamaño y la forma. Este paso se dio en el siglo IV a.C. con Leucipo y su colaborador más conocido, Demócrito de Abdera, a quien se le atribuye la primera formulación sistemática de una teoría atómica de la materia. Su concepción de la naturaleza fue materialista de un modo absoluto, y explicó todos los fenómenos naturales en términos de número, forma y tamaño de los átomos. Redujo las cualidades sensoriales de las cosas (como calor, frío, gusto y olor) a las diferencias cuantitativas de los átomos. Las formas más elevadas de existencia, como la vida de las plantas y animales e incluso la humana, fueron explicadas por Demócrito en términos físicos en sentido estricto. Aplicó su teoría a la psicología, la fisiología, la teoría del conocimiento (epistemología), la ética y la política, y presentó así el primer planteamiento amplio del materialismo determinista que afirma que todos los aspectos de la existencia están determinados de forma rígida por leyes físicas.

Escuelas Presocráticas en Atenas

Mileto fue destruida en el -494 por los persas pero Atenas consiguió rechazar la invasión (guerras médicas), lo que le proporcionó un largo período de cierta estabilidad y tranquilidad. El único rival era Esparta y otras ciudades griegas, que mantenían un difícil equilibrio.

Cambian los ideales sociales: el deseo de independencia y libertad prevalece sobre el de poder; la igualdad de todos (democracia) se valora más que la admiración por el «héroe de guerra» o el noble; y se tiene conciencia de que es preciso obedecer las leyes para el buen funcionamiento de la ciudad, frente al individualismo anterior.

Atenas se convirtió en el centro del pensamiento filosófico. Además, la religión tradicional había perdido vitalidad, los mitos sólo servían para inspirar a poetas o artistas y no existía una clase sacerdotal organizada encargada de velar por la ortodoxia, puesto que tampoco tenían libros sagrados cuyos preceptos respetar. La ausencia de dogmas favoreció el pensamiento libre.

En este contexto, se entiende que a los primeros filósofos griegos les interese sólo el conocimiento por sí mismo, por afán de curiosidad, sin pretensión de hallarle aplicaciones prácticas en la vida. Es una reflexión que surge del ocio y del desprecio del trabajo productivo, por lo que será fuertemente especulativa y teórica. No debería sorprender, por tanto, su escasa contribución al avance de las técnicas (para máquinas, ya tenían los esclavos).

Los Sofistas

Hacia finales del siglo V a.C., un grupo de maestros ambulantes llamados sofistas alcanzó un gran renombre en toda Grecia. Los sofistas tuvieron un papel importante en la evolución de las ciudades Estado griegas desde unas monarquías agrarias hasta su consolidación como democracias comerciales. Conforme crecieron la industria y el comercio helénicos, una nueva clase de ricos comerciantes poderosos en el ámbito económico empezó a controlar el poder político. Careciendo de la educación de los aristócratas, quisieron prepararse para la política y el comercio pagando a los sofistas a cambio de enseñanzas en el arte de hablar en público, el razonamiento legal y la cultura general. A pesar de que lo mejor de los sofistas contribuyó mucho al pensamiento griego, el grupo en su conjunto adquirió una reputación de falaz, hipócrita y demagogo. De ahí que la palabra sofisma represente esas deficiencias morales. La famosa máxima de Protágoras, uno de los sofistas más importantes, "el hombre es la medida de todas las cosas", es representativa de la actitud filosófica de esta escuela. Sus componentes mantenían que los individuos tienen el derecho de juzgar por sí mismos todos los asuntos; negaban la existencia de un conocimiento objetivo en el que se supone que todo el mundo debe creer, mantuvieron que la ciencia natural y la teología tienen poco o ningún valor porque carecen de relevancia en la vida diaria, y declararon que las reglas éticas sólo tenían que asumirse cuando conviene al propio interés.

Trabajo final de bimestre: Elabore las biografías de los principales representantes de la filosofía griega

Ya por último, tenemos a lo que se ha denominado el triunvirato, es decir, los tres grandes filósofos griegos de la antigüedad: Sócrates, Platón y Aristóteles, de los cuales analizaremos su obra.

Sócrates

No escribe libros, renuncia a la oratoria, no cobra a sus discípulos. Y no presume de sabiduría. Le dijeron que la pitonisa había dicho que no existía un hombre más sabio que él, pero él lo interpretó diciendo que quien cree que no sabe nada es quien más cerca está de la sabiduría, no los que creen que todo lo saben. Era un hombre impulsado por su interior a buscar la verdad, y dedicó toda su actividad a examinarse a sí mismo y a los demás respecto al bien del alma, la justicia y la virtud en general. Pensaba que la vida sin este tipo de reflexiones no merecía ser vivida. Se comparaba a sí mismo con un tábano que aguijonea a los demás para que no se duerman y presten atención a la virtud.

Fue condenado a muerte acusado de corromper a la juventud, de no dar culto a los dioses en los que todos los demás ciudadanos creían y de introducir dioses o demonios extraños. Pero el verdadero motivo quizás tuvo que ver con su escasa simpatía hacia la democracia y con el hecho de que había sido el maestro de violentos tiranos, como Alcibíades y Critias.

El problema sobre su doctrina: conocemos lo que dijo sólo a través de las palabras que Platón pone en sus labios. Por eso es muy difícil distinguir lo que dijo Sócrates de lo que le atribuyó Platón. Podrían, no obstante, apuntarse las ideas siguientes:

Decepcionado de los planteamientos de los primeros filósofos -sobre la naturaleza, el cosmos, etc.- decidió dedicarse a reflexionar sobre sí mismo y sobre la vida del hombre en la ciudad. Pensaba que de los seres y objetos de la naturaleza nada podía aprender; sólo de los hombres que viven en la ciudad. Se dio cuenta de que en su momento lo más importante eran los problemas éticos.

Entiende la filosofía como un diálogo que hace posible la búsqueda colectiva de la verdad. Estaba convencido de que cada hombre posee dentro de sí una parte de la verdad, pero a menudo sólo puede descubrirla con ayuda de los otros. Rechazaba, por tanto, que alguien posea ya la verdad y que ésta pueda ser encontrada de forma individual.

Su método consistía en hacer preguntas que hagan descubrir al otro su propia ignorancia. Agobiado por las preguntas de Sócrates, el que se creía listo acababa reconociendo que no sabía nada. A partir de este momento recurría a su estrategia mayéutica (lit.: "arte de la comadrona", su madre), intentando que el otro llegue a descubrir la verdad por y en sí mismo.

Sócrates no enseñó ni dictó doctrina propia alguna, ni parecía tenerla: sólo ayudaba a los demás a pensar, y buscaba la verdad con ellos. Semejante modestia y búsqueda en común contrastaban con el individualismo y autosuficiencia de los que hacían gala los sofistas.

Con su método, Sócrates pretendía ir construyendo definiciones, cuya formulación debía encerrar la esencia inmutable o cualidades permanentes de lo estudiado o investigado. Se oponía así al convencionalismo y relativismo de los sofistas, inaugurando la búsqueda de esencias en Filosofía.

La estrategia de Sócrates para, mediante la mayéutica, llegar hasta la definición verdadera, era inductiva: del análisis y examen de casos particulares se llegaba a una generalización que nos diese la definición buscada. Sin embargo, su búsqueda en el ámbito de la moral no tuvo, aparentemente, mucho éxito.

Centró toda su atención en los problemas éticos, en examinar cuál era la esencia de la virtud y cómo enseñarla. A su doctrina se le conoce como «intelectualismo ético», y defiende que el saber y la virtud coinciden: sólo el ignorante actúa malvadamente, pues si conociera el bien se comportaría moralmente. [Después Aristóteles criticaría fuertemente este planteamiento.

Defendía Sócrates una especie de utilitarismo moral: lo bueno es lo moralmente útil, y todo el mundo busca la felicidad y la utilidad. Por tanto, la virtud consiste en discernir qué es lo más útil en cada caso. Y este tipo de saber útil puede ser enseñado (nadie es bueno y virtuoso por naturaleza).

Tras la muerte de Sócrates (399), sus discípulos se dispersaron y originaron numerosas escuelas filosóficas. Pero fue en la Academia, fundada por Platón, donde se desarrollaron los aspectos científicos y psicológicos de las ideas y estilo socrático, sobre todo el ideal de precisión y rigor en el hallazgo de la definición y los conceptos.

Entre todas ellas destacó la escuela cínica, fundada por Antístenes (445-365), discípulo de Gorgias y de Sócrates. Enseñó en Atenas en un gimnasio llamado «sepulcro del perro» (Kynosargés), de donde les viene el nombre de cínicos (perros). Sólo admitía lo que podía ser percibido por los sentidos (individuos y objetos, pero no ideas) y defendió una ética de la autosuficiencia y la independencia. Propagó el ideal de la vida natural y el cosmopolitismo, quitando todo valor al Estado y a la familia. Según Antístenes, para el sabio no hay patria, ni familia ni leyes, ni diferencias de clase.

Muy cercana a los cínicos estaba la escuela de Cirene, fundada por Aristipo de Cirene (435-360), discípulo de Protágoras y luego de Sócrates. Defendió una moral hedonista: la sensación es la única fuente de conocimiento, y su valor es subjetivo, relativo. Es la única guía con que cuenta el ser humano. El fin de la moral es buscar las sensaciones agradables, inmediatas y principalmente corporales, aunque la elección de los placeres debe estar guiada por la razón (influjo de Sócrates). Rechazaban todos los convencionalismos sociales.

Platón

Inclinado hacia la acción política (entre los Treinta Tiranos de Atenas hubo dos parientes suyos y varios conocidos, lo que explica quizás su escaso interés por la democracia), se desilusionó cuando condenaron a muerte a Sócrates. Se dio cuenta de que la legislación y la moralidad estaban corrompidas, y llegó a la conclusión de que sólo la filosofía puede mostrar dónde está la justicia: «No acabarán los males hasta que llegue la raza de los filósofos auténticos y limpios al poder, o hasta que los políticos no se pongan a filosofar en serio».

Su filosofía tiene una finalidad claramente práctica, política. Y en su Academia pretende educar a los futuros gobernantes-filósofos. Su ilusión: crear un Estado en el que la muerte de Sócrates -el mejor, más sabio y justo de los hombres conocidos- resulte imposible.

Conservamos casi todos sus Diálogos, cuyo protagonista es Sócrates. La influencia de su obra ha sido tal que A.N. Whitehead llegó a decir: «la Filosofía occidental no es sino notas a pie de página de los diálogos de Platón». La polémica hoy está relacionada con las palabras no escritas de Platón, pues él mismo consideraba "muerta" la filosofía escrita y sólo tomaba en serio lo que razonaba y pensaba en cada momento, en función del interlocutor que tenía delante y del tema tratado.

La preocupación principal de Platón era la política. Su primer objetivo fue intentar buscarle a la vida en la ciudad, al ser humano y al Estado un fundamento estable y firme en el orden eterno del ser, objetivo e independiente de gustos y consideraciones personales. Pensaba que esta tarea sólo podía realizarla el filósofo, o bien un rey que llegara a ser filósofo:




«Vi que el género humano no llegaría nunca a liberarse del mal
si primariamente no alcanzaban el poder los verdaderos filósofos,
o los rectores del Estado no se convertían
por azar divino en verdaderos filósofos» (Carta VIII).

Pero sus reiterados fracasos en política le convencieron de que sólo mediante la enseñanza y el poder de la sabiduría podría alcanzar el dominio de la polis.

Una de sus principales aportaciones es la llamada “teoría de las ideas”, que si bien no está sistemáticamente expuesta en ningún diálogo de Platón, fue continuamente revisada. Aristóteles aporta algunas pistas para entender el sentido de la teoría de las Ideas:

«Platón [influido por los pitagóricos y Sócrates] pensó que las definiciones no podían referirse a los seres sensibles -ya que no es posible dar una definición común de objetos que cambian continuamente-, sino a otro tipo de seres. A estos seres los llamó «Ideas». Y añadió que las cosas sensibles existen separadas de las Ideas, pero que de ellas reciben su nombre, ya que todas las cosas, en virtud de su participación en las Ideas, reciben el mismo nombre que las Ideas» [Metafísica, I].

Comenzó siendo una teoría dualista (dualismo cosmológico, pues habla de dos mundos distintos y separados, el sensible y el inteligible). Pero, en su formulación definitiva, puede ser considerada una teoría pluralista (pluralismo ontológico, porque habla de multiplicidad de ideas y de cosas), con pretensiones de unificar de alguna manera la realidad (para cada clase de cosas hay una idea única). Se puede decir, por tanto, que se enfrenta también al problema de lo uno y lo múltiple, que ya ocupó a los filósofos presocráticos.

¿Existe alguna relación entre las ideas? En el diálogo la República mostró Platón una cierta jerarquía entre las ideas: primero estaría la de Bien, luego las ideas éticas y las estéticas, y finalmente las matemáticas. Mantiene la concepción jerárquica en todos los diálogos, aunque no sitúa siempre en la cúspide a la misma idea. Así, por ejemplo, en el diálogo el Banquete será la Belleza la principal; en el Parménides, el Uno; y en el Sofista, el Ser. Además, intentó establecer algunas relaciones de combinación y comunicación entre las Ideas, sin que por ello perdieran su propia identidad.

La presentación habitual de esta jerarquía diferencia tres clases:

IDEILLAS: El conocimiento sensible proporciona sensaciones y percepciones que constituyen la base del conocimiento. Los objetos que percibimos por los sentidos no son cosas con realidad propia, sino meras apariencias, copias de la verdadera realidad o «eidola», ideíllas (diminutivo). El conocimiento sensible no puede ser fuente de verdad; los sentidos no proporcionan conocimiento fiable. Para alcanzar la verdad, el filósofo tiene que purificarse de todo el lastre sensible, de todo lo material, hasta poder alcanzar la contemplación del Mundo de las Ideas.

IDEAS ("eidos", esencias): El verdadero ser de las cosas, su esencia, está no en las cosas, sino en las Ideas. El mundo sensible tiene realidad en tanto que participa del mundo de las Ideas. El «eidos» es una realidad permanente, inimitable, eterna, que no puede existir en el mundo inseguro, engañoso, de los sentidos. Las ideas, en tanto que esencias, son entes universales, arquetipos, modelos eternos, formas insuperables, que se encuentran en el mundo suprasensible, junto a los dioses. La tarea de los filósofos es sacar a los hombres del mundo sensible de las apariencias y conducirlos hasta el verdadero ser de las cosas, al mundo de las Ideas, el mundo verdadero, el mundo verdaderamente real. El «eidos» es la Idea verdaderamente real (tiene entidad ontológica), pero también aquello que capta el conocimiento (tiene una entidad epistemológica). Lo ontológico y lo epistemológico, el ser y el pensamiento, se unen.

IDEAS: Por encima de los eidos están las realidades supremas, absolutamente consistentes, inabarcables e indefinibles. Sólo son tres: el BIEN, la BELLEZA y la JUSTICIA. Pero la idea superior a todas es la de BIEN, la que da consistencia a todas las demás. Es el ser por excelencia; de él derivan la Belleza y la Justicia. Es como la luz que ilumina todo y permite contemplar las demás ideas. La Belleza vuelve bellas el mundo de las realidades físicas. La Justicia armoniza las distintas partes del alma individual (la concupiscible, la irascible y la racional) y regula el funcionamiento del cuerpo social (pueblo, militares y gobernantes), además de establecer las relaciones adecuadas entre otras virtudes singulares y colectivas (fortaleza, templanza y prudencia). En el buen conocimiento de estas tres ideas consiste la sabiduría.

No adquirimos las ideas por la razón, ni son el resultado de pensamientos o reflexiones. Platón dice que el alma ya tenía esos conocimientos desde siempre, por haberlas contemplado en períodos anteriores a nuestra existencia, puesto que el alma preexistió, junto a los dioses, en el Olimpo.

Como el alma está encerrada en un cuerpo material y en contacto con realidades materiales espaciotemporales, sólo puede tener recuerdos de las Ideas que en su momento contempló directamente. A estos recuerdos le llama Platón «anámnesis». Son, por tanto, conocimientos a priori, anteriores a cualquier tipo de experiencia o impresión sensible. Cuando vemos objetos concretos (árboles, casas, libros...) esos objetos nos evocan la idea correspondiente que conocimos en la eternidad. Ni siquiera estas ideas se adquieren por el estudio o la reflexión.

Otra de las aportaciones platónicas es el llamado “dualismo”, pesto que su concepción sobre el mundo es dualista (lo divide en dos: Mundo de las Ideas y Mundo de las cosas), también lo es su concepción del ser humano, en el que distingue claramente alma y cuerpo. La superioridad del Mundo de las Ideas sobre el de las cosas se traduce en el contexto antropológico en una prioridad absoluta del alma sobre el cuerpo, hasta el punto de afirmar que «el hombre es su alma». Alma y cuerpo forman una unidad accidental, precaria, en un sentido parecido a como afirmamos que un jinete está unido a su caballo.

Así, el cuerpo e la cárcel del alma, algo así como el caparazón que lleva dentro a la ostra. Supone un lastre negativo para el alma, pues le crea necesidades, enfermedades, deseos, temores, pasiones y sensaciones que le obstaculizan la búsqueda de la verdad. Es un estorbo del que el alma tie
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